viernes, 18 de enero de 2008

Poema para el noveno día.

EPÍLOGO

VIDA

A Paula Romero

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo,
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito <<¡Todo!>>, y el eco me dice <<¡Nada!>>.
Grito <<¡Nada!>>, y el eco me dice <<¡Todo!>>.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión de lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Que más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro, desde una tarde tormentosa donde el viento azota los árboles del jardín, Gilberto y Jobin cantan a Brasil en una Acuarela.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un amigo ruso, en medio de la juerga me ha explicado de dónde venía el viento:

"Los árboles, se mueven tan rápido, que hacen que el aire se mueva..."