Aquì estoy, en las Irlandas, en la ciudad de Dublìn, me despedì de Madrid a lo grande, rodeado de amigos y mucho carigno, lleguè a mi casa de madrugada, hice la maleta, me despedì de mis chicas favoritas y cogì un taxi parando en un workcenter a imprimirme el billete, un atasco de cojones, un taxista rumano hablàndome de los crìmenes de Chauchesku y otra vez en el aeropuerto sin dormir y medio pedillo, cuando practicas suficiente lo de estar de empalmada en el aeropuerto es toda una experiencia enriquecedora; el pasaporte en casa con las prisas y unos cuantos mensajes mandados por el mòvil mientras esperaba el embarque, me montè en el aviòn y cerrè los ojos.
Dublìn!, lloviendo, para variar, 6 eurazos de bus al centro y a buscar sitio donde sobar, me pierdo y me vuelvo a perder, encuentro un hostel, habitacion con 9 roncador@s màs en literas, duchazo y a correr, me vuelvo a perder, prueblo los "fish&chips"= puaj! eso de cocinar con mantequilla... no creo que me acostumbre; el centro està lleno de guiris, oyes a espagnoles por todas partes, decido que no es lo mìo, salgo del casco y busco un bareto de barrio, empieza mi idilio de amor con la Guinness, què rica està!!. Descubro que los periòdicos locales son una mezcla entre el hola, el jueves y el mundo, sigo con las Guinness, empieza a llover a càntaros, vuelvo al hostel con intenciòn de coger el impermeable, me recuesto en la cama y cierro los ojos.
Dos horas màs tarde, las 10 de la noche!, cojones, un duro momento decidiendo si volver a sobar o no, me llego a acostar otra vez, uf, uf, al carajo, me visto, a patear la ciudad, calles mojadas, un montòn de gente en los restaurantes y pubs, fùtbol y rugby en cada bar, recuesto los huesos en el "International Bar", otra vez con una Guinness en la mano, un sitio bastante chulo con artesonados y madera por todas partes, tipical irish, me decido a entablar conversaciòn con quien sea, despuès de un rato, dos chavalas y un chaval parecen ser bastante majetes, me decido, realmente son majetes, un par de rondas màs y amigos para siempre, a casa a sobar, ok, fumàis?, dos si, una no, se pira, buscamos un cigarrillo, en la puerta salen tres irlandeses con un pedo de campeonato, son majetes tb!, nos van a ensegnar algun sitio abierto, las dos chicas australianas que llevan dos meses viviendo aquì me han dicho un rato antes que a esta hora ya està todo cerrado, ni de cogna, llegamos a un sòtano estilo francès donde solo ponen vino, la gente te saluda con un "bon jour" un tanto surrealista, al parecer es la broma del sitio, empiezan a caer botellas: un argentino soso y sin caracter y un par de sudafricanos que estaban ricos ricos, para terminar, un francès nada malo, los irlandeses no nos dejan pagar, este... joder, acaban de invitarnos a una pasta, realmente eran gente maja, ademàs las historias sobre Belfast no tienen desperdicio. Salgo a la calle, saco el porrillo por fin, me salen amigos por todas partes, hablamos, hablamos, hablamos, un kebab asqueroso con una salsa repugunante y me rindo, vuelvo andando al antro donde duermo, què bonita es Dublìn de noche, un puente iluminado que me recuerda mucho a cierto sitio de Ceuta y me derrumbo en la cama.
Hoy... cambiar de alojamiento, museo de los escritores y por la noche probablemente quedarè con los australianos, una de ellas no està nada mal... uy uy uy.
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jueves, 20 de septiembre de 2007
Dublines@s
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