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viernes, 23 de marzo de 2012

Tindersticks: Teatro Lara (Madrid) 21/03/2012

Foto cortesía de Sr. Rubio
De mayor quiero tener la voz de Stuart Staples, más profunda que el más abisal de los abismos, pero a la vez engolada, dulce,….”We’re gonna take some cofee before the show” creo que me dijo mientras le daba la mano con cara de estupefacción. Sólo por eso ya mereció la pena el agotador viaje relámpago de ida y vuelta a Madrid.

Estuve en el recogido Teatro Lara de Madrid junto con Sr. Rubio and brother viendo a Tindersticks, otra “x” a poner en las cosas que tengo que hacer al menos una vez en la vida. Sí, todos sabemos que nunca volverán a ser lo que fueron, que las cimas de sus tres primeros discos son muy, muy nevadas. Pero si algo no se le puede negar a un grupo con 20 años de buena música en la maleta es clase e integridad, de esto Tindersticks andan más que sobrados. Desde el inicio con “Blood” de su primer disco intuimos que el recorrido sería intenso y sin muchas concesiones (ni un atisbo de sus grandes clásicos, ni melodrama con cuarteto de cuerda, ni “City Sickness”, ni “Jism”, ni “A night in”,…) A cambio, una buena dosis de pop – soul sedoso y confesional a cámara lenta donde creo tocaron todos los temas de su último disco (habrá que darle una segunda oportunidad después de la tibia reacción que me produjo en una primera escucha), varios temas de “Simple Pleasure”, “Curtains” y creo que fue “Cherry Blossoms” del segundo la que tocaron entre penumbra en el primer bis (la de juego que puede dar un xilófono y unas campanillas de “juguete”). Terminaron con un par con “Medicine” y “Goodbye Joe” (instrumental), ambas de “The something rain”, por si nos quedaba alguna duda de quien mandaba en una noche no apoteósica (no pega este adjetivo en un grupo así), más bien reconfortante y cálida, durante hora y media contemplamos embobados una llama que ardía con lentitud.

Y sí, la canción que tanto nos impacto es Frozen con ese “If I could just hold you, hold you, hoooooooold you, hold youuuuuuu!!!!....” al final que hiela la sangre y me ha estado resonando en la sesera desde entonces.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Lee Hazlewood: My Autumn's Done Come

Si, ya se que me repito, pero no he podido evitar recomendaros otra enorme y triste canción , con voz profunda de baritono y letra que da que pensar.El cover que 'Tindersticks' hicieron de este tema ya presagiaba algo grande pero es que el original, que acabo de descubrir, es absolutamente arrebatador. Codo a codo con el cover de 'Hurt'(Nine Inch Nails) de Johnny Cash (que no?).



Kiss all the pretty ones goodbye
Give everyone a penny that cry
You can throw all my tranquil' pills away
Let my blood pressure go on its way
For my autumn's done come
My autumn's done come. Done come

Let those 'I-don't-care-days' begin
I'm tired of holdin' my stomach in
No more slinky folk dollars for me
I'll take Sears & Roebuck dollars gladly
For my autumn's done come
My autumn's done come. Done come.

Bring me water short and scotch tall
A big long black cigar that ain't all
Hang me a hammock between two big trees
Leave me alone, damned! Let me do as I please
For my autumn's done come
My autumn's done come. Done come.

martes, 22 de abril de 2008

Disco de la semana: Tindersticks - Tindersticks II (1995)


Un grupo de seis amigos se reúnen por la noche alrededor de unas botellas de whisky, las mujeres son malas, muy malas. La noche será larga, no hay miedo a la resaca, sólo a su recuerdo. Hablemos de Tindersticks.

La música del Tindersticks es un estado de tensión incesante y sin posible liberación, música de medianoche, música que cruza las más oscuras esquinas del pop orquestal, del country, del soul y otros géneros; y sobre todo, música que explora los más recónditos abismos del alma. Oscuridad y un extraño sentido melancólico parecen deslizarse en todas sus composiciones, siempre en una especie de combustión lenta sin alcanzar la explosión; haciendo honor a su nombre, ellos son el material para dar calor, el potencial de combustión, no el fuego.

Este, su segundo trabajo, llamado simplemente “Tindersticks”, el “Tindersticks II” de 1995 para distinguirlo de su monumental debut también homónimo de 1993, destila una atmósfera de terror gótico, se inicia con “El Diablo en el ojo” insistiendo en que hay cosas que debemos creer, advirtiéndonos que no debemos cerrar los ojos todavía; para terminar con “Sleepy song” y su cansada confesión “I have not closed my eyes for days”. La pista más desconcertante es “My sister”, que detalla a modo de spoken word la vida trágica y corta de un personaje tomado pieza a pieza de lo que podría ser una tortuosa pesadilla lynchiana. Nótese que aún no se ha mencionado la rica y oscura voz de Stuart Staples, crooner crepuscular de las desdichas y las miserias humanas, responsable de la mayor parte de la atmósfera melodramática del disco. Sin embargo, no debe entenderse este album como un tenebroso horror, porque es un disco principalmente triste, un disco que trata con incipiente psicología relaciones muertas y corazones heridos, historias de perdedores vocacionales y vidas destrozadas. “A night in” es uno de los mejores ejemplos, la historia de un hombre “tomado” por una mujer rica.'I had calluses, not sores, and I'd like to keep them,' dice, y despues 'I know you're hurting, but I can't be there for you”, recuerdos que causan dolor, dolor del que se pretende escapar, conciencia de que esa huida de los problemas sólo traerá más dolor, un bucle incesante de agonía y desesperación. En el devastador climax del disco “Travelling Light” (ver video), Stuart Staples canta un dueto con Carla Torgerson de The Walkabouts, establecen un diálogo donde ambos hablan sobre un malentendido para culminar en una estrofa final cantada juntos donde parecen llegar a un acuerdo, seguido de la petición de ella:'Do you really think you keep it all that well hid?' y a continuación la evocadora respuesta de Staples: 'It comes with the hurt, and the guilt, and the memories, if I had to take them with me I'd never get from my bed.' Musicalmente, el disco se mece en los arreglos orquestales de Dickon Hinchliffe, el otro puntal del grupo junto con el ya mencionado Staples, despierta en las crípticas guitarras de Neil Fraser, y descansa en los románticos teclados de David Boulter, todo ello en un todo compacto e instantáneamente reconocible; sentados en la misma sucia taberna donde se lamentan Nick Cave y sus Bad Seeds, junto al banco donde Bob Dylan, Leonard Cohen y Scott Walter brindan por la desdicha cotidiana.

Muchos encontraran en este disco una afectación insoportable; sin duda es mucho más ampuloso y melodramático que su debut y es un enlace a su posterior y última obra magna: “Curtains” (1997). Para otros, especialmente aquellos a los que no nos importa zambullirnos, sobre todo cuando rondamos un estado de ánimo digamos meridiano, en diletantes cantos elegiacos a la desesperación y a los sinsabores cotidianos, Tindersticks II asegura la fascinación, una sensación esta reservada a muy pocas bandas actuales. Después, su discurso ha ido suavizándose disco a disco: “Simple Pleasure” (1999) es un perdonable paso en falso hacia un soul de cámara un tanto aséptico. En “Can our love…” (2001) y “Waiting for the moon” (2003) parecen recuperar el pulso y la atmósfera tortuosa, aún sin alcanzar las nevadas cumbres de su trilogía maestra, que definitivamente encuentra nuevos exponentes de primer orden en buena parte de los temas de su inminente “Hungry saw”(2008).



“There’s a crack in the roof where the rain pours through. That’s the place you always decide to sit. Yeah I know I’m there for hours, the water running down my face” (Travelling Light), doloroso y sincero. Bebamos pues de la amargura de la vida.