martes, 22 de abril de 2008

Disco de la semana: Tindersticks - Tindersticks II (1995)


Un grupo de seis amigos se reúnen por la noche alrededor de unas botellas de whisky, las mujeres son malas, muy malas. La noche será larga, no hay miedo a la resaca, sólo a su recuerdo. Hablemos de Tindersticks.

La música del Tindersticks es un estado de tensión incesante y sin posible liberación, música de medianoche, música que cruza las más oscuras esquinas del pop orquestal, del country, del soul y otros géneros; y sobre todo, música que explora los más recónditos abismos del alma. Oscuridad y un extraño sentido melancólico parecen deslizarse en todas sus composiciones, siempre en una especie de combustión lenta sin alcanzar la explosión; haciendo honor a su nombre, ellos son el material para dar calor, el potencial de combustión, no el fuego.

Este, su segundo trabajo, llamado simplemente “Tindersticks”, el “Tindersticks II” de 1995 para distinguirlo de su monumental debut también homónimo de 1993, destila una atmósfera de terror gótico, se inicia con “El Diablo en el ojo” insistiendo en que hay cosas que debemos creer, advirtiéndonos que no debemos cerrar los ojos todavía; para terminar con “Sleepy song” y su cansada confesión “I have not closed my eyes for days”. La pista más desconcertante es “My sister”, que detalla a modo de spoken word la vida trágica y corta de un personaje tomado pieza a pieza de lo que podría ser una tortuosa pesadilla lynchiana. Nótese que aún no se ha mencionado la rica y oscura voz de Stuart Staples, crooner crepuscular de las desdichas y las miserias humanas, responsable de la mayor parte de la atmósfera melodramática del disco. Sin embargo, no debe entenderse este album como un tenebroso horror, porque es un disco principalmente triste, un disco que trata con incipiente psicología relaciones muertas y corazones heridos, historias de perdedores vocacionales y vidas destrozadas. “A night in” es uno de los mejores ejemplos, la historia de un hombre “tomado” por una mujer rica.'I had calluses, not sores, and I'd like to keep them,' dice, y despues 'I know you're hurting, but I can't be there for you”, recuerdos que causan dolor, dolor del que se pretende escapar, conciencia de que esa huida de los problemas sólo traerá más dolor, un bucle incesante de agonía y desesperación. En el devastador climax del disco “Travelling Light” (ver video), Stuart Staples canta un dueto con Carla Torgerson de The Walkabouts, establecen un diálogo donde ambos hablan sobre un malentendido para culminar en una estrofa final cantada juntos donde parecen llegar a un acuerdo, seguido de la petición de ella:'Do you really think you keep it all that well hid?' y a continuación la evocadora respuesta de Staples: 'It comes with the hurt, and the guilt, and the memories, if I had to take them with me I'd never get from my bed.' Musicalmente, el disco se mece en los arreglos orquestales de Dickon Hinchliffe, el otro puntal del grupo junto con el ya mencionado Staples, despierta en las crípticas guitarras de Neil Fraser, y descansa en los románticos teclados de David Boulter, todo ello en un todo compacto e instantáneamente reconocible; sentados en la misma sucia taberna donde se lamentan Nick Cave y sus Bad Seeds, junto al banco donde Bob Dylan, Leonard Cohen y Scott Walter brindan por la desdicha cotidiana.

Muchos encontraran en este disco una afectación insoportable; sin duda es mucho más ampuloso y melodramático que su debut y es un enlace a su posterior y última obra magna: “Curtains” (1997). Para otros, especialmente aquellos a los que no nos importa zambullirnos, sobre todo cuando rondamos un estado de ánimo digamos meridiano, en diletantes cantos elegiacos a la desesperación y a los sinsabores cotidianos, Tindersticks II asegura la fascinación, una sensación esta reservada a muy pocas bandas actuales. Después, su discurso ha ido suavizándose disco a disco: “Simple Pleasure” (1999) es un perdonable paso en falso hacia un soul de cámara un tanto aséptico. En “Can our love…” (2001) y “Waiting for the moon” (2003) parecen recuperar el pulso y la atmósfera tortuosa, aún sin alcanzar las nevadas cumbres de su trilogía maestra, que definitivamente encuentra nuevos exponentes de primer orden en buena parte de los temas de su inminente “Hungry saw”(2008).



“There’s a crack in the roof where the rain pours through. That’s the place you always decide to sit. Yeah I know I’m there for hours, the water running down my face” (Travelling Light), doloroso y sincero. Bebamos pues de la amargura de la vida.

2 comentarios:

Kieleth dijo...

Gran gran momento este que nos brindas cada vez que te decides a deleitarnos con uno de tus posts "semanales", ejem. Y lo digo con el cínico desconsuelo del que querría más.

Hace tiempo dejé de dejarme arrastrar por esos momentos, una parte de mí los echa de menos, extrañamente, la otra se alegra de tenerlos abandonados, aún así, Tindersticks es un gran grupo que gracias a ti me ha dado muchos momentos de disfrute últimamente.

Bravo.

Sr. Rubio dijo...

Me alegro volver a leer un nuevo artículo del disco de la semana (casi casi diría del trimestre pero bueno....)jejejej.

Además Tindersticks II es el disco, un clásico, auténtico dolor concentrado que va penetrando poco a poco mientras lo escuchas....

Lo dicho un placer leerte....

Espero que la próxima sea en menos tiempo.